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  I RUTA TRANSLUSITANA NORTE
  Eduardo Celdran   19 y 20 de Mayo
 
  Comenzamos un programa de 3 rutas por el vecino pais. Estrechos caminos y trialeras intensifican la ruta.
       
 

El viernes por la noche nos dábamos cita en la lejana ciudad fronteriza de Moncao, famosa por sus aguas termales, homologas de la vecina Española Mondariz.
El hotel Termas de Moncao seria nuestro lugar de alojamiento durante todo el fin de semana.
El grupo que llego mas temprano, salio a cenar un típico restaurante en la plaza del pueblo, terminando la jornada con un paseo por el pueblo.
Por la mañana comenzamos la ruta con un breve enlace por asfalto que nos llevaba a una carretera cada vez mas pequeña hasta convertirse en una senda “asfaltada” por la que apenas se podían cruzar 2 coches. Entramos en pista comenzando una jornada de continuas subidas y bajadas, alternando bosques, zonas de mucha vegetación y desgraciadamente muchos bosques quemados, donde aun no han retirado ni los árboles calcinados.

Las dificultades del día empezaban en forma de una fuerte subida que tenia un barrizal, que impedía mantener la inercia en la subida. Manolo y su Tuareg, sudaron la gota gorda para superarlo al haber caído en una rodera profunda, pero finalmente los caballos del Tuareg se impusieron superando la dificultad, sin contratiempos, pero dando espectáculo al resto de la expedición.
Los quince coches participantes, continuamos el recorrido visitando algunas canteras de granito que amenazan con acabar con algunas montañas de la zona en unos años.

De nuevo metidos en dificultades, comenzamos el ascenso a una montaña con el objetivo de llegar hasta unos repetidores, desde allí la bajada se complicaba con una trialera llena de escalones de piedra que, poco a poco, y con ayuda del Enrique y Eduardo, realizando las indicaciones pertinentes, todos fueron superando. Aunque antes hubo que colocar alguna piedra para evitar el toque de los voladizos traseros de los coches mas largos.

Otro breve enlace por carretera, no llevo hasta un estrecho camino, donde los vehículos sufrieron el llamado “túnel de lavado”.
Así paso la mañana, llegando a comer a la localidad de Arcos de Valdevez.

Por la tarde nos quedaban muchos kilómetros y no pocas dificultades que superar. Tras un laberinto de carreteritas asfaltadas, llenas de cruces, comenzamos una nueva subida llena de piedra. Que pronto se convirtió en bajada hasta una pequeña ermita, donde un profunda rodera, hacia levantar la rueda trasera a todos los coches, algunos mas de un metro. Pero esto solo era el principio. Una torrentera en subida, donde Carlos y su Mitsubishi Sport (los novatos de la ruta), terminaron su curso acelerado de todoterreno. Algunas mujeres, presas del pánico, se pasaban al coche de la organización para superar la siguiente bajada entre helechos y con una pendiente que quitaba el “hipo”.
Todos lo superaron con éxito y sin contratiempos, bajo las indicaciones de Nuno, nuestro guía portugués.
Nos habíamos ganado un refresco y realizamos una parada en Soajo, bonito pueblo famoso por su conjunto de Hórreos instalados sobre una piedra. El refresco lo tomamos en una antigua capilla reconvertida en cantina.
De nuevo en marcha, nos internamos en el Parque Natural de Peneda-Geres, recorriendo cerrados bosques de pino, con caminos en continua subida y bajada.
Tras contemplar el parque desde el mirador de Gaveira, bajamos hasta el final de nuestra primera etapa, el Santuario de Peneda. Bonito monumento que además alberga un hotel, por el que discurre el río bajo el suelo.
Un enlace de carretera nos devolvió a Moncao, la cena cerro una intensa jornada, en el propio hotel.
La mañana siguiente amaneció nublada amenazando lluvia. De nuevo un pequeño laberinto de pistas asfaltadas nos puso sobre la tierra, entre ramas plagadas de flores amarillas. Una buena pista nos acompaño apenas 3 Kms. Dejándonos a pie de la dificultada del día, un cortafuegos en bajada, “adornado” con unos bloques de piedra que a media bajada elevaban la dificultad. Todos lo superamos, e incluso Nuno, nos deleito con una exhibición de su antiguo Discovery, subiendo y bajando varias veces.
De nuevo en ruta, un error de rutometro provoco la perdida de la mayoría del grupo, que tuvieron que detenerse a causa de una perdida de agua del Land Rover de Nuno, momento en el que se dieron cuenta del error, volviendo sobre la buena pista, donde Eduardo les esperaba.
La niebla y la lluvia eran ahora nuestros compañeros, y un bonito bosque de castaños y lejanos Pazos de piedra de granitos, el escenario. Los vehículos evolucionaban por las estrechas pistas en busca del final del rutometro, Castro Laboreiro. En esta localidad se celebro la comida final, a base de cordero asado, típico en la zona.

Tras la comida, las despedidas, de nuestro, ahora amigo Nuno, y la caravana Española partía en busca de España a través de pequeñas carreteras secundarias….

Pronto volveremos, pues la “Translusitana centro” y la “Translusitana sur” nos esperan…

TEXTO: EDUARDO CELDRAN OTEO FOTOS: EDUARDO CELDRAN Y JESUS GASCON

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