Difíciles tiempos estos de Pandemia para nuestra afición, las incertidumbres nos tuvieron en el alero hasta el último momento, podríamos celebrar la ruta.

De hecho, el estado de Alarma en Madrid se decretó esa misma tarde, cuando la mayoría ya estábamos de camino a Galicia. Y otros compañeros con
más largo viaje desde Barcelona, Almería y Valencia también tuvieron la valentía de presentarse en Galicia.
El viernes nos dábamos cita 18 vehículos 4×4, en el hotel Norat Palmeira, al borde del mar, en Pobra do Caramiñal.
Unas cervezas guardando la distancia de seguridad, sirvieron de aperitivo a la cena. Y a descansar de tan largo viaje.

Sábado, iniciamos la etapa con un enlace hasta Noia, donde compramos un rico pan para la comida en el campo y nos metimos en faena rápidamente
alternando caminos estrechos, pasos complicados y pistas, con algunas vistas fugaces sobre los montes cercanos.
El día acompañaba, y poco a poco íbamos avanzando en nuestra ruta, llegando a las minas de San Fiz, donde hasta hace bien poco se extraía Wolframio, y
hoy se puede hacer una visita a sus instalaciones.
De nuevo en ruta, nos íbamos aproximando al lugar de comida en una zona recreativa, entre árboles, donde podemos degustar una una deliciosa comida
al aire libre.
Por la tarde la ruta nos iba brindando espectaculares vistas según nos acercábamos a nuestro destino.
La cena en un restaurante cercano, a base de churrasco fue el colofón de día.

Domingo: Este día madrugamos un poco más, pues la ruta era más entrenida de pasos difíciles y lentos. Así que nos pusimos en marcha rápidamente
ascendiendo cortafuegos y montes, para llegar al Castro de Baroña punto estratégico, donde antiguos Celtas plantaron su asentamiento al borde del
mar. Desde este punto un entretenido ascenso a Porto do es, punto de observación marítima, donde el aire nos impedía andar con normalidad, con
lo que la parada fue rápida.
Tras la comida en unos prados al sol, la tarde se volvió más interesante con una serie de pasos de arroyos, en los que varios coches se atascaron,
destacando la quedada de Juan Antonio, Rafael y Eduardo en el primer paso de agua y lodo. Y de Rafa y Eduardo en el segundo.
A continuación, un paso estrecho entre casas de un pueblo, nos lo puso difícil, terminando la jornada en un concurrido mirador sobre la ría de
Arosa, cerca de Pobra. ¡¡¡¡Solo quedaba descender, pero… que descenso!!! Un roto camino, bajaba en picado entre grandes piedras sueltas. Juan Antonio
en un despiste cayo a una de las cunetas, pero sin más consecuencias que un rescate para ponerle de nuevo en el camino. Y así terminamos la jornada de
nuevo en el hotel. La cena en el restaurante Xanxo de Pobra do Caramiñal, con marisco incluido resultó muy entretenida.

Lunes: Ultimo día, pero no menos interesante, nuestra ruta comenzaba entre bosques de eucaliptus, ascendiendo hasta las antenas de Ribeira,
desde donde las vista a ambas rías Arousa y Noia, es espectacular además de la vista sobre el Atlántico.
Continuamos entre caminos estrechos, y algún cortafuegos interesante, donde el Rav 4 de Jesus tuvo que tomar la alternativa.
Justo en ese momento Rafa y David habían tomado un camino equivocado, con un paso estrecho para el HDJ100 de Rafa. Tras acudir en su ayuda,
pudieron salir por sus propios medios y continuar ruta.
La etapa de hoy era corta para facilitar la vuelta a casa, y por ello sobre las 13h, finalizamos la ruta en la ermita San Alberto, con estupendas vistas de
la ría.
Un colofón perfecto para comer en el campo, y salir con tiempo para el largo viaje de vuelta.
Agradecer a Carlos de Greloland, su buen hacer y las espectaculares rutas que nos preparó.

Texto y fotos: Eduardo Celdran Oteo