9 al 12 de Octubre

Una nueva edición de nuestro clásico, pero emocionante, destierro por la historia de España, atraves de los embarrados caminos.

Una nueva edición de nuestra clásica ruta, nos llevo a citarnos en Burgos para el puente del Pilar. El hotel Velada, justo enfrente de la catedral seria el punto de reunión y alojamiento de la primera noche. En el breafing nocturno, Eduardo entrego los rutometros, explico las particularidades de la ruta y los pormenores de la primera etapa. Ya nos dimos cuenta que el rutometro tenia “miga” ya que su grosor delataba que habría que estar pendiente, por la gran cantidad de viñetas que tenia cada etapa.

Etapa 1:
El sábado, nuestra primera misión era darnos cita en el Mesón del Cid, de Vivar del Cid, punto de partida del camino del destierro, y donde se ubica la legua “0”. Además el Mesón es el encargado de repartir los salvoconductos, que luego los participantes deben ir sellando en los puntos de parada de la ruta.
Desde aquí nos desplazamos al lugar donde está enterrado el Cid. El monasterio San Pedro Cardeña, lugar donde iniciábamos verdaderamente la ruta.
Tras la visita, y las explicaciones del monje, nos metimos en el primer camino nada más pasar el monasterio, bajo la fina lluvia, un campo de aerogeneradores nos acompaño hasta Modubar de la Cuesta.
La primera perdida del día, se la anoto Pep, despistándose cerca del segundo Modubar, el de San Cibrián. Tras darse cuenta de su error retomaron la ruta sin consecuencias.

A continuación, y ya bajo una lluvia más intensa, los coches comenzaron su baile en los barrizales de los caminos. Pronto llegaría la principal atracción del día. Una cueva de inmensas dimensiones, antigua cantera y polvorín, donde todos los vehículos, pueden entrar y moverse a sus anchas, incluyendo por una escalera, perteneciente a un antiguo polvorín del ejército.
Tras el despiste inicial, todos disfrutaron de tan extraña atracción, incluyendo el Hummer de Jorge, que por su altura dudábamos que pudiera pasar por el sitio más angosto.

Ya fuera de la cueva, procedimos a recorrer la sierra, bajo la que se alberga, visitando sus canteras de piedra caliza. Entre encinas, algunos coches se perdían del “buen” camino, otros divisaban corzos a su paso. Una piedra indicaba en camino, y todos consiguieron encontrarla. Una pista llena de barro sirvió para que los participantes se divirtieran.
Seguía lloviendo y la comida en el campo era imposible así que buscamos refugio en algún bar de Mecerreyes, sin éxito. Y finalmente en Puentedura, nos acogieron, pese a la revolución que suponen 40 personas, en un bar, aunque traigan su comida.
Tras la comida, la ruta nos llevaba por un camino entre huertas, pero que culminaba con unas espectaculares vistas sobre Covarrubias. Y una bajada interesante, que se llevo el tubo de escape de Adolfo y Pablo. Ya en Covarrubias, arreglamos los desperfectos, y continuamos camino hasta la siguiente visita, el Monasterio san Pedro de Arlanza. Tras el monasterio, nuestro recorrido nos llevaba a traves de interesantes parajes y caminos embarrados, hasta Salas de los Infantes. Pero antes Nanda, protagonizaba la salida de pista del día, cayendo a una cuneta, al no poder contener el coche por el barro existente.
Desde Salas a Silos, por carretera y anocheciendo pudimos contemplar el cañón del rio Mataviejas. Dando por finalizada la jornada en el Hotel Tres Coronas de Santo Domingo de Silos.

Etapa 2:
La segunda jornada, nos llevo en primer lugar a la visita del impresionante Desfiladero de la Yecla. Tras aparcar los coches, todo el grupo camino por el estrecho desfiladero, sobre las pasarelas, que recuerdan al desfiladero del Cares en Picos de Europa.
A continuación por buenas pistas, y evitando la zona ZEPA, pasamos por Arauzo de Salce camino de Clunia, antigua ciudad romana. Ascendimos a la meseta donde se ubica Clunia, para visitarla, bajo un frio intenso. Tras la visita continuamos por nuestros caminos embarrados en busca de la provincia de Soria. Una trialera en bajada no llevaba hacia la primera localidad Soriana Alcubilla de Avellaneda.
En una zona recreativa entre arboles, a la salida del pueblo, paramos a comer, y bajo un despliegue de medios, incluyendo las barbacoas de Nuria, los hornillos de Adolfo y Juan y las más variadas viandas, comimos tranquilamente y con buen tiempo.

De nuevo en marcha, por rápidas pistas, continuamos nuestro camino con destino a El Burgo de Osma. Belén, en una amplio barrizal quedo atrapada con su Rexton, siendo socorrida por Miguel Ángel y Eduardo, una vez superada esta dificultad, una zona de monte nos recibía, aunque con la desagradable sorpresa de un leve enfrentamiento con un grupo de cazadores que ya habían acabado su montería y que nos impidieron el paso, por el linde de la finca que usan para cazar.
Ya sin contratiempos, llegamos El Burgo de Osma, con tiempo suficiente para visitar la villa tranquilamente antes de cenar.
La hospedería El Fielato y el restaurante El Arco, fueron los establecimientos elegidos para el alojamiento y la cena, siendo atendidos estupendamente en ambos.

3ª Etapa:
Podía considerarse la etapa reina, y no defraudo. Los participantes la calificaron como la más bonita de todo el viaje.
Salimos de El Burgo, por pistas, vadeando un pequeño arroyo en La Olmeda, internándonos en un bello bosque de pinos, que nos abriría paso hasta el Castillo de Gormaz.
Tras la visita nuestro recorrido nos llevaba camino de Caracena, donde su iglesia y su castillo levantaron la admiración de los participantes al pasar. Pero lo que de verdad más entusiasmo fue la impresionante bajada trialera, en una cornisa de tierras de diferentes colores, llevaba hasta el pueblo.
Ahora la ruta se acercaba a la Sierra de la Pela, pero un antiguo camino entre muros de piedra, nos iba a poner en dificultad para pasar entre dos grandes rocas, donde había un desprendimiento.
Entre todos, movimos la enorme piedra, ayudados por eslingas, y Luigi, colaboro con el desbroce de los laterales, para evitar rayar los coches con las zarzas. Uno a uno fuimos pasando con la ayuda de Carlos que nos indicaba. Un vadeo y un pequeño tramo de orientación, nos separaba de Tiermes.
La venta de Tiermes, nos sirvió de lugar de comida, ya que la lluvia nos impedía comer al exterior. En varios grupos unos comieron en el restaurante, otros en la cantina y un tercer grupo bajo su porche degustaron fabada y otros alimentos calientes gracias a los hornillos.

Por la tarde visitamos la ruinas romanas de Tiermes, eso sí, desde el coche ya que la lluvia, no nos acompañaba. Lo cual daba un plus de emoción a nuestra ruta.
A continuación el arco de entrada a Berlanga de Duero, nos hacia maniobrar para acceder a la villa. Ya estábamos muy cerca de la provincia de Guadalajara, y por un amplio paramo, atravesamos la frontera entre las dos Castillas. Bañuelos fue el primer pueblo, sus estrechas calles, ponía en aprietos a los coches más largos. Una larga pista entre pinos y con los recolectores de níscalos, a los lados, nos llevo hasta Atienza.
La visita obligada era a su castillo, desde donde se divisa una amplia zona. Continuamos hasta Santamera, impresionante pueblo metido en el corazón del cañón del rio salado. Pero antes los corzos nos acompañaron en el descenso al pueblo y la noche empezó a caer camino de Palazuelos. Pedanía de Sigüenza, que tiene la particularidad de sus estrechos arcos de entrada y salida, y que suponía una “gracia” para los participantes.
Pronto llegábamos a Sigüenza, accediendo por un camino que nos permitía divisar las luces de la ciudad.
Nuestro alojamiento el Hotel Posta Real y la cena en La taberna Seguntina, perfectamente servida.
Solo nos quedaba dar un paseo nocturno para bajar la intensa cena…

Etapa 4ª:
Iniciamos la etapa, desde el parador Nacional y pusimos rumbo al Mirador del Cid. Un lugar desde donde se divisa perfectamente la ciudad del Doncel. Nos acompañaron los buitres, que siempre sobrevuelan este privilegiado lugar.
Ya en ruta el terreno estaba completamente embarrado y los vehículos apenas podían seguir una línea recta. Cada vez que tocábamos una carretera, dejábamos la huella de barro, y los charcos y barrizales, ponían en aprietos a los participantes que continuamente comentaban por la emisora los incidentes.
Llegábamos a Alcolea del Pinar, donde teníamos prevista la parada a “La casa de Piedra” curiosa vivienda excavada en una roca, por su propietario durante muchos años.
El siguiente tramo nos llevaría a visitar la faraónica obra del AVE a su paso por estos parajes. Cruzando continuamente sus túneles y puentes y discurriendo paralelos a la vía en varios momentos.
Una vez que alcanzamos Arbujuelo, ya divisábamos nuestro destino, Medinaceli. Bajamos el bonito valle, para llegar a la A2, iniciando la subida a la ciudad monumental de Medinaceli, casi desconocida. Ya que la Nacional y la autovía pasan por el pueblo “de abajo”.
Tras la visita, bajamos a comer a El asador El Duque, donde celebramos la comida final, el sorteo de regalos y la despedida.

Esperamos volver sobre este recorrido llenos emociones y de historia, en los próximos años.
TEXTO Y FOTOS: EDUARDO CELDRAN

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